El transporte de carga en México atraviesa por una situación apremiante, y más por tratarse de una economía emergente y por las condiciones actuales de emergencia sanitaria. Así, los retos de los autotransportistas son multifactoriales, y van más allá de la reforma fiscal.
Esto lo advirtió Leonardo Gómez, director general de la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP).
Retos a vencer
Al ser una economía en desarrollo, México ha tenido que lidiar con el nivel de inflación. Tan solo en agosto de 2020, ésta se ubicó en 4.05%, porcentaje que, continuará para lo que resta del año y algunos meses de 2021. Esto como resultado del tipo de cambio y del nulo apoyo que la industria del comercio tiene por parte del Gobierno Federal.
A esto se suman los efectos que provocó la pandemia, al grado que un 51% de la flota vehicular de transporte de carga se detuvo porque las mercancías que trasladaban no eran consideradas “esenciales” por las autoridades mexicanas.
El precio del diésel es otro reto que ha tenido que enfrentar la industria. Al respecto, mencionó como factores que juegan en contra: la falta de una referencia internacional en los precios de los combustibles, una reforma energética suspendida por el gobierno federal, el retiro de un acreditamiento al precio del diésel y una cuota compensatoria por si el precio de este combustible baja. Todo esto afecta los costos de operación del autotransporte de carga, y ha influido en la aparición del famoso guachicol”
Una realidad en México es que la antigüedad de muchos vehículos que siguen circulando, ronda en promedio los 20 años. Esto es algo preocupante ante el dinero invertido en su mantenimiento, baja productividad y los riesgos que representa transitar con una unidad vieja.
Los bloqueos y manifestaciones en caseta de cobro también perjudican el traslado de mercancías. Se pierde tiempo, además de que no hay garantías para las empresas y operadores en caso de que ocurra un accidente. Esto sin dejar de mencionar que la seguridad de los conductores y la carga se ve vulnerada.
Lo que se debe hacer
Es necesario un diálogo entre el gobierno federal y las autoridades locales con las empresas, a fin de que sean conscientes de la competencia desleal que existe entre los transportistas.
Actualizar las regulaciones de la operación del transporte de carga, ya que limitar excesivamente los horarios y rutas de distribución de mercancías complica aún más su desempeño y, en consecuencia, el abastecimiento.
Un pendiente más es hacer la renovación del parque vehicular para que las flotas sean más modernas, el impacto al medio ambiente y los costos de operación sean menores, y la productividad de las unidades de carga se incremente.
Para esto es fundamental que se brinden incentivos que les permitan a las compañías transportistas adquirir nuevos camiones, así como impulsar programas efectivos de deschatarrización.
La actual situación nos lleva a entender más a las empresas de transporte de carga, negocios, compañías de manufactura, de servicios de paquetería, pues conocer cómo se distribuyen los productos, materias primas y otras actividades que rodean la logística del transporte, es necesario para percatarnos de la magnitud y relevancia que tiene esta industria en todo el país.
Leonardo Gómez, director general de la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP)