Los negocios como minoristas, farmacias y restaurantes han encontrado en servicios de terceros un medio de apoyo para cubrir esa demanda. Estos negocios deben de evaluar tres aspectos para que la estrategia resulte ganadora.
Tecnología para el diseño de rutas, clave en la logística de última milla
Muchas cosas pueden salir mal durante el trayecto del last mile. Los repartidores pueden encontrar problemas de congestión vehicular por accidentes, obras, manifestaciones o falta de espacios para estacionarse. Esto implica atrasos, cancelaciones de pedidos, una mala experiencia y, por lo tanto, se afecta el nivel de servicio.
Para minimizar este problema, se deben buscar proveedoras que ofrezcan tecnología para que los repartidores encuentren la ruta más rápida para llegar al cliente, considerando el tráfico, la accesibilidad de las calles y el vehículo en el que se transportan los productos, ya sean bicicletas, autos, camiones o motocicletas.
Otra tecnología útil para la última milla es el monitoreo en tiempo real para saber qué esta pasando con cada pedido en ruta.
La idea es que en caso de que haya una inconsistencia con el paquete o se prolongue el tiempo de entregas de última milla, el sistema emita una alerta para que se puedan tomar decisiones y encontrar soluciones efectivas.
Gestión de última milla en microhubs
Si una de las prioridades de las empresas es reducir los tiempos de entrega, pueden optar por operadores que acorten las distancias acercando el producto a los clientes.
Esto se puede lograr con la estrategia de los microhubs logísticos, que funcionan como centros de distribución ubicados en las zonas de mayor demanda del servicio. En ellos se almacenan los artículos más consumidos del portafolio.
Con este modelo de bodegas, el proceso de distribución se vuelve más eficiente y la experiencia de compra mejora.
Flexibilidad para ganarle a los picos de demanda
En fechas especiales como el Día de las Madres, Black Friday o El Buen Fin, los pedidos se incrementan hasta tres veces más, según datos de la empresa de delivery.
Esta situación reduce la capacidad de las proveedoras para hacer entregas más rápidas, sobre todo cuando las ventas se disparan.
Por eso, al buscar una proveedora que ayude a completar los pedidos a domicilio se debe considerar la flexibilidad de su modelo de distribución, para aumentar la cantidad de repartidores y vehículos a su logística de última milla en temporadas altas.
Otra consideración es que ofrezcan el servicio de devoluciones, ya sea al centro de distribución o a las bodegas de origen. Según comenta Pineda, esta solicitud es cada vez más frecuente ya que el cliente se ha vuelto más exigente.
Aquellas empresas que no tengan la capacidad para cubrir la logística de última milla deberán analizar estas consideraciones y tener una correcta estrategia de planeación si optan por tercerizar esta etapa de su cadena de suministro. Sólo así conseguirán el objetivo final: que las entregas lleguen a tiempo, con el menor costo, y que haya clientes felices.
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